miércoles, 24 de diciembre de 2014

LOS LIBROS DEL AÑO 2014

Según EL PAÍS.

LOS LIBROS DEL AÑO 2014

Las obras destacadas, por géneros
Los favoritos del año, en español y traducidos, en ficción, no ficción, poesía y biografía
Archivado en: Libros del año Memorias Autobiografías Ensayo Poesía Biografías Novela

NARRATIVA EN ESPAÑOL
1. Así empieza lo malo. Javier Marías. Alfaguara.
2. El impostor. Javier Cercas. Literatura Random House.
3. El balcón en invierno. Luis Landero. Tusquets.
4. Como la sombra que se va. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral.

NARRATIVA TRADUCIDA
1. Un hombre enamorado (Mi lucha II). Karl Ove Knausgård.Traducción de Kirsti
Baggethun y Asunción Lorenzo. Anagrama.
2. La hierba de las noches. Patrick Modiano. Traducción de Mª Teresa Gallego
Urrutia. Anagrama.
3. Nos vemos allá arriba. Pierre Lemaitre. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Salamandra.
4. Fabricar historias. Chris Ware. Traducción de Rocío de la Maya Retamar y Julia Osuna Aguilar. Revervoir Books.

POESÍA EN ESPAÑOL
1. Hoy. Juan Gelman. Visor.
2. Los desencantos. Antonio Lucas. Visor.
3. Nocturno casi. Lorenzo Oliván. Tusquets.
4. Rosa enferma. Leopoldo María Panero. Huerga & Fierro.

POESÍA TRADUCIDA
1. Hasta aquí. Wislawa Szymborska.Traducción de Abel Murcia y Gerardo
Beltrán.Bartleby.
2. Hojas de hierba. Walt Whitman. Traducción de Eduardo Moga. Galaxia
Gutenberg.
3. Rompiente. Jorie Graham. Traducció de Rubén Martín. Bartleby



Fuente: Babelia/ El País. 20 Dic 2014.

miércoles, 23 de julio de 2014

¨SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS¨ : 12 consejos por ROBERTO BOLAÑO

¨SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS¨ : 12 consejos por ROBERTO BOLAÑO

Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos:


Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.

Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.

Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.


Roberto Bolaño, 1997.



martes, 15 de julio de 2014

Xosé, el poeta del Gran Sol


POR:  Santiago de Compostela /7 Julio 2014.   TOMADO DE EL PAÍS
Xosé Iglesias es el patrón del barco de bajura Primero Villar. Cada día se levanta a las 3,30 horas de la madrugada y enfila el rumbo desde el puerto coruñés de Oza hacia algún caladero donde ganarse el pan de cada día. “Lo de ganarse el pan es un decir, porque si vieras lo que pescamos hoy es para echarse a llorar, pero así es el mar y últimamente las corrientes están muy revueltas”, explica llegando a puerto en este barco que compró hace una década con los ahorros de lo que había ganado embarcado en el Gran Sol. En el Primero Villar, un barco de nueve metros de eslora, lo acompaña desde hace cuatro años Hassane Diop, un muchacho senegalés de 24 años que carga con la historia cruel que se repite en cientos de subsaharianos: llegó con su padre en una patera y acabó en un centro de acogida hasta que le dieron una oportunidad para trabajar en el mar.
Pero este no es el inicio de una historia de miserias y tragedias sino que pretende ser una historia sobre la vida de un poeta. Un poeta y un marinero reivindicativo que en el año 2011 se hizo célebre con un vídeo en youtube donde se veía obligado a tirar al mar varias cajas de xarda, al tiempo que protestaba con rabia contra la marginación de Galicia en las cuotas pesqueras que establece la Unión Europea. El vídeo rápidamente se expandió por las redes y los internautas pudieron descubrir un interesante marinero con un canal propio en youtube con más de un centenar de grabaciones suyas, que recitaba con tono épico poemas en alta mar, emitiendo sonidos con una caracola y con su compañero senegalés Hassane como operador de cámara en el móvil.
La vida del poeta y marinero Xosé Iglesias (Cee,1974) está marcada por el mar y sobre todo por su paso por el Gran Sol. Allí estuvo embarcado cerca de cuatro años en el “Troita” y allí vivió historias de tempestades y naufragios de compañeros sobre las que prefiere pasar página. En el noroeste de Escocia, en la temible y misteriosa roca de Rockall, una piedra en medio del océano a seis días navegando desde A Coruña, supo lo que era el respeto por el mar. “Allí se registró una ola de treinta metros de altura, la mayor ola jamás medida desde un barco”, explica Iglesias para contextualizar esta temible zona. En los largos días del Gran Sol, que evocan aquellos días narrados por Ignacio Aldecoa en la magnífica novela del mismo nombre, se desarrollaba también internamente su vena poética que ya arrastraba desde chaval y por la que fue premiado en algunos certámenes infantiles. Es ahí donde empieza a germinar “Transfusión Oceánica”, (Editorial Caldeirón), su primer poemario que estos días acaba de llegar a las librerías.
“El título del libro y lo que quiero plasmar en los poemas se podría explicar a diario cuando llego al puerto de Oza y veo a los viejos lobos de mar con esa mirada nostálgica perdida en el horizonte”, dice Iglesias para tratar de explicar ese sentimiento. En todos esos marineros jubilados que pasean entre las redes del puerto oteando el mar, detectó algo especial este poeta marinero: “el océano los marcó y penetró en su interior, provocando lo que llamo `transfusión oceánica’”.
A Iglesias le fascinan los lobos de mar, tanto el término como la vida interior de esos viejos marineros. Esa fascinación y esa sensibilidad fue captada por ese avispado zahorí de historias que es el músico y escritor Xurxo Souto. “Xosé no escribe del mar. Al revés, es el océano quien lo conforma y define las siluetas de su ser”, escribe Souto en el bonito prólogo del libro, en el que define estos versos como “poemas en los que el Atlántico explota en los ojos”.
Hace tres años que Souto conoció a Xosé Iglesias en un taller literario y desde entonces lo alentó para que aflorase el poeta que llevaba dentro, durmiente desde hace años. Después, el también poeta Paco Souto fue el que impulsó la edición de este libro de 36 poemas en la Editorial Caldeirón.
Cada día, después de regresar de faenar entre fanecas y salmonetes, Iglesias llegaba a casa y cincelaba estos versos que están tatuados de salitre y que evocan en muchos casos el universo poético del gran Manuel Antonio. En ese mundo de sextantes, rosas de los vientos e isobaras, reducido a una superficie que va de proa a popa, emergen los versos de Xosé Iglesias. Son versos de lucha, de las adversidades del mar y de las contradicciones de sentirse libre navegando, como comienza el titulado “Nove metros”, justo las medidas de su barco: “Merquei nove metros de liberdade / a cambio de ser escravo do mar”. Como le gusta decir a su autor, “son poemas hechos desde el océano”.
Despúes de cenar, Xosé hace y rehace sus poemas, pero sin muchos despistes horarios. Al día siguiente, a las 3,30 de la madrugada tiene que poner el Primero Villar en marcha. Saldrá unas doce horas a faenar, y aunque ahora no sea al Gran Sol ni a la inhóspita roca de Rockall, el respeto por el mar es el mismo. “Eso no cambia, lo único es que tal y como está todo casi volvemos a puerto con más poemas que pescado”, ironiza el poeta marinero. Por si acaso, Hassane Diob, el marinero camarógrafo, siempre tiene su móvil a punto en el barco para que el mundo pueda acceder a la épica de los versos de Xosé, el poeta que se forjó en el Gran Sol.

En la foto de El País: Xosé Iglesias, en su barco con su primer poemario. / GABRIEL TIZÓN

lunes, 7 de julio de 2014

Los poetas malditos no dejan testamento*

Obsesiones póstumas de Panero
Los poetas malditos no dejan testamento –difícil imaginarlos en una notaría-, dejan libros inéditos, completos, incompletos, cajas con borradores en casa de los amigos, herencias disputadas… Leopoldo María Panero murió el 6 de marzo pasado en Las Palmas de Gran Canaria. Vivía en el hospital psiquiátrico de esa ciudad desde 1997. Tenía 65 años y arrastraba una biografía de leyenda: la de hijo de poeta franquista que arremetió contra su familia en El desencanto (1976), la película de Jaime Chávarri, la de loco que pasó por la cárcel y por diez manicomios, la del hombre que murió solo. Pero también dejaba una obra con sitio propio en la historia de la literatura española reciente desde que José María Castellet lo incluyera en 1970 en la célebre antología Nueve novísimos poetas españoles. A falta, todavía, de que el juez decida entregar sus cenizas a una prima del poeta que las reclama, la vida de Panero está cerrada, pero su obra, no.
Tres años antes de su muerte, el escritor entregó a la editorial Huerga & Fierro un libro de versos que ahora ve la luz: Rosa enferma. Al amparo de un título tomado de William Blake, el visionario inglés, los 18 torrenciales poemas del volumen retoman las obsesiones de Panero: la madre “malllamada Felicidad”, la locura, la vida como puro desastre, la escritura como venganza, la muerte como miedo y anhelo. “Me autodestruyo para saber que soy yo y no todos vosotros”, dice como pórtico al libro una cita de Artaud, figura tutelar de Panero. “Por eso la poesía es el camino de la oruga / Que hablará de mí a los hombres / Cuando esté muerto / Y un caballo recorra las páginas / Anunciando a los hombres la buena nueva / De que ya no estoy solo / En la Santa Compaña del cierzo y del silencio”.
El estudio de Túa Blesa sobre Panero se abría con una frase rotunda -“Que no usen mi torpe biografía para juzgarme”- pero el propio crítico dice que separar vida y obra ha terminado resultando imposible. “Por el lado académico le ha perjudicado. Para ciertos profesores su obra ha quedado reducida al prejuicio del trastorno mental. Para los lectores, la biografía lo ha mitificado y engrandecido. Era una persona complicada pero arrastraba masas. Su reconocimiento va más allá de España: se han traducido libros enteros en Francia y en Italia y una antología en Estados Unidos. En América Latina se le presta cada vez más atención”. Puestos a buscar las razones de esa mezcla de admiración y repulsión, Túa Blesa señala dos. Por un lado, la crudeza de su poesía: “La gente lee poca poesía, pero la suya es enigmática pero muy directa, antipoética. Si miras en Internet, verás que la gente selecciona siempre los versos más duros. Crea adicción”. Por otro, el papel decisivo de El desencanto para la difusión del personaje: “Más que el poeta, era ya elloco, el que está en contra de las normas sociales”. Para José María Álvarez, “poeta y personaje eran lo mismo en Leopoldo”. Él, que también vio a su amigo por última vez en el ya legendario festival de Córdoba, subraya que la popularidad sin obra no se sostiene durante mucho tiempo: “Un poeta queda por su calidad más allá de lo que haya hecho o sido. Y muchos versos suyos van a quedar. Es cierto que el escándalo atrae más público, pero ese público se encuentra luego con un muro de inteligencia y pasión que no todos traspasan”.Túa Blesa, profesor de la Universidad de Zaragoza y autor de un estudio de referencia, Leopoldo María Panero, el último poeta (Valdemar, 1995), cuenta que le resulta imposible leer esos versos sin pensar que su autor ya está muerto. “Por fin muerto”, subraya. “Se ha cumplido la profecía que llevaba anunciando desde 1973. Panero ya es puro texto, pero todo libro póstumo tiene una lectura singular”. Blesa lo dice con un punto de tristeza en la voz a pesar de que su relación personal con el escritor había perdido la frecuencia de antaño: “Lo llamaba al psiquiátrico de vez en cuando pero las conversaciones eran muy breves. Contaba tres chistes de locos, lanzaba una carcajada y colgaba”. Lo vio por última vez hace dos años en Córdoba, durante la edición de Cosmopoética dedicada a la generación de los novísimos. Allí acudió Panero para participar en una proyección de El desencanto y a leer poemas. A punto estuvo de ser expulsado del festival: se levantaba de la mesa en medio de un acto, fumaba donde estaba prohibido, orinaba en cualquier parte. La mediación de su amigo José María Álvarez, compañero de antología novísima, y de la pintora Esther Aldaz, que lo acompañaba desde Las Palmas, consiguió apaciguar al poeta y a la organización.
Rosa enferma se presentó la semana pasada en la casa familiar de los Panero en Astorga, un acto que abre la posibilidad de que –muertos ya todos, padres y hermanos- el lugar acoja un centro de estudios sobre la obra de la familia. También sella, tras un desencuentro inicial, la reconciliación entre Charo Alonso Panero, prima de Leopoldo María que reclama sus cenizas para enterrarlas en la ciudad leonesa, y Antonio Huerga, su editor, al que el poeta encomendó en un documento privado la administración de sus derechos de autor. Publicado Rosa enferma, que Huerga barajó presentar al premio Loewe, queda aún otro inédito, La flor es una mentira, un conjunto de poemas que el escritor le hizo llegar casi al mismo tiempo que el que ahora aparece. “Tenemos que revisarlo para ver si se trata de un libro cerrado o no, porque Leopoldo no paró de escribir”, explica Huerga. En sus continuos traslados, el poeta iba dejando atrás manuscritos y libros que, cuenta Túa Blesa, “perdía en cuanto los compraba”. No es raro, pues, que pocos días después de su muerte apareciera en Las Palmas una caja con originales cuyo contenido está todavía por analizar. “Ser tan prolífico”, explica Blesa, “jugó contra él en los últimos años. A partir de su estancia en el manicomio de Mondragón en los años ochenta empezó a deteriorarse físicamente y eso se notó en su poesía. El Panero más potente, el de Narciso, Teoría o El último hombre, escribía prosa y traducía, trabajos que llevan tiempo. Eso desaparece y empieza a escribir casi sobre la marcha. Además, multiplica sus libros en colaboración con otros poetas, amigos temporales con los que convivía o trabajaba. Publicó nada menos que 12 libros a medias. ¿Cómo se analiza eso? Es un jaque mate al autor que plantea muchos interrogantes a la crítica. Panero ha muerto, las preguntas siguen ahí”
.
Tomado de EL PAÍS
En la foto: Leopoldo María Panero, en una imagen de 2004. / CONSUELO BAUTISTA
* Interesante trabajo del que me he tomado la libertad de compartir, y a la vez conservar en este blog que aboga un poco por la poesía y los poetas (locos o cuerdos)...

lunes, 30 de junio de 2014

Tres poemas de Raymond Lévesque (Québec)

Raymond Lévesque
Selección de: Quand les hommes vivront d'amour .Cuando los hombres vivirán de amor.


Despilfarro

El drama no es la muerte,
Sino la vida.
La suerte cruel
Que nos destinamos,
El derroche de todas
Las posibilidades de amor,
De compartir, de felicidad.
Es el inmenso despilfarro de la luz
Y del tiempo.
Las cosas son sólo un instante
Y derrochamos todo eso.
No es la muerte
El drama,
Sino lo que hacemos con la vida.



Poema

Recordar que el mundo es inmenso
Que todo es transitorio y sin gran importancia
Y, en el tiempo, mucho no pesa,
Ante todo hay que saber ser feliz.

Hay que amar la vida por lo que ella tiene de hermoso
Y escogerla, no soportarla,
Perdonar sus penas y sus males
Como una amiga que se equivoca.

Saber perdonarse sin avergonzarse
Sino la vida se transforma en una prisión.
Cada día tiene su pena
Nada es perfecto, y quién entonces tiene la razón.



Locura

La locura industrial
Quedará en la historia
Como el más grande río
Que conoció la humanidad
y su secuela
Se extenderá por los siglos.



Raymond Lévesque nace el 7 octubre de 1928 en Montreal, Québec. Estudia piano y arte dramática. Poeta, hombre de teatro y cantautor. Raymond Lévesque triunfa en el Paris de fines del 50 junto a sus compatriotas Jean-Pierre Ferland y Claude Léveillée. Se conoce además, porque en Latinoamérica se musicalizó su poesía.
Bibliografía del autor. Le p'tit Québec de mon coeur, cuaderno de canciones, prefacio de Fernand Robidoux, Outremont, Québec, VLB, 1990. D'ailleurs et d'ici, Montreal, Leméac, 1986. Au fond du chaos, Montreal, Éditions Parti Pris, 1971.


Traducción del francés por: Alfredo Lavergne (tomado de su Pequeña Selección de poetas de Québec, Canadá)

lunes, 23 de junio de 2014

un poema de Claude Beausoleil, poeta de Québec

Claude Beausoleil

Migración
( I )

Todo huye todo regresa

Hay versiones infinitas de lo real en migración
La escena recomienza a desbaratar la multitud encorvada
Los argumentos del tiempo son las únicas fronteras
Qué huracán de sangre de arena o de viento blanco
En las nieves insólitas y los paisajes ardientes
Ha depositado el germen del cambio que persiste
A renacer a rehacer la línea del destino perfilado en cada uno
A los límites de un silencio del cual la ciencia o el olvido
Son las explicaciones las más débiles en la duda
Ya que es necesario proseguir las vagancias inagotables
En la acogida o la perdida la fiebre y los desgastes
Tira su voluntad al pavimento negro de los sueños
Sólo territorios tumultuosos se distinguen al horizonte
Nuestra palabra aún es un escalofrío del éxtasis
Una manera de habitar la huella de choques toscos
El tumulto del día como la paz de las materias
Un tiempo lleno de secreto repleto de desorden en todo
Se va solo y altivo en el polvo de la época
Las sacudidas de la mirada cambian las alianzas
Para que de un lugar profundo en el mismo ajustado
Surja la pulsión de nombrar esta figura de territorios
Insinuando en el espacio una arquitectura de sombras.


Todo subsiste todo se desvanece( II )

Saqueos de esperanzas a los destellos de otras voces
Se escuchan en la noche más opaca que la angustia
Más sorda de tentación a la vez fuego y hielo
Hasta tal punto las quimeras arremeten al abrazo
De la única autorización que el día dejó
Filtrar en cada cuerpo cada lugar cada mano
Todo se enmaraña en distancias de tierra y de aire húmedo
De zonas resecas donde los invencibles vientos
Dan del duro tormento el canto el más exacto
Hay paisajes que invaden el alma de la tierra
Los envuelven al alba ellos se descubren cuando anochece
De pie en los declives de una salva de ilusiones
Vamos hacia dramas con aspectos de un mito
Qué otro desatino qué conciliación celeste
Qué máquina descabellada qué poder lúgubre y glauco
Pero también qué esperanza qué rostro o ternura
Imaginan la continuidad al alcance de todos los ojos
De tan alto de tan lejos del más vasto de los azares
Las líneas retoman su aliento en la migración
Ellas inventan los suelos los signos y los cielos
En las formas ocupadas en el corazón por la pasión
Repitiendo que existen versiones infinitas de lo real


Todo habla todo transita( III )

En la deriva absorbemos el arrebato de los suelos
Los traslados humanos trasvuelan lentamente
Los estados contrarios al mundo que cambia
En la complejidad de desmoronamientos y de rabias
Al borde de la palabra maciza apretada en letras de arcilla
Negras como el zozobro de las mentiras oscuras
Que un fragor de gestos tornan su quiebre en fiebre
La última traición es la de abandonar su cuerpo terrestre
El de la única salida que permanece en la memoria de la edad
En los rumores del siglo de la ciudad donde el tiempo
Persigue el frente de todos los espectáculos interiores
Avanzamos sin rencor con el manantial en la frente
Una calle se hace una huella se convierte en rostro o curva
Un lugar desaparece bajo las cabezas indagadoras
Mientras el sonido grave de los alrededores se expande
En otros tantos fragmentos que las manos son atadoras
Las horas las aglomeraciones los cantos y las lenguas
Están en los talleres negros de inefables razones de ser
De permanecer al centro del vértigo tan fraternal
Cuyos densos acentos reflejan el dolor íntimo
En una migración abierta a los ecos del paisaje
Tomando en sus impulsos la audacia de la conciencia


Todo canta todo se dispersa(IV)

Caminan golpeados por la profusión de los deseos movedizos
Con el sufrimiento en la frente se aventuran en el allá
Todo el peso de los choques y de las fisuras intensas guía
En la migración las figurillas surgidas de la realidad
Los límites del lugar imaginan los infinitos del trazado
Una vía y otra y un desvío de repente oscuro
Libertan aires lejanos ligados a los cuerpos que se encorvan
Entre ellos el hilo de los caminos avanza lazo interior
La tierra las manos las espaldas toman el color de la hora
Piensan en los gestos de perseguir y de divagar sin fin
Una herida inicia la esperanza secreta de un canto más denso
En el ardor y la aplicación del ajedrez a la deriva
Sismógrafo inventando el diluvio irrevocable de los signos
Más allá de los obstáculos de esta esfera humana
De norte a sur dejan el instante de las eternidades
Los hemisferios dictan gravemente una coreografía
Un vértigo de los cuerpos se descubre anónimo y caliente
Como el absoluto oscuro de las miradas inquietas por ir
Así al principio del espejismo donde surgen
Las travesías inauditas los puntos del día las marcas
Imbricadas en los trazados en el sentido del descifre
En ademán de los escombros de un viaje en el presente


Montreal tu te vas


           
......a Monique LaRue

Montreal te vas y la nieve me lleva
mi ciudad agujereada de tiempos mi ciudad de noches invernales
de blancos de memoria de trabajos inseguros
Montreal tu te vas todas tus calles me abandonan
por un poema en descenso por nada
sólo como para ver por suerte
un pesar la ilusión un rodeo o bien el fin de las alegrías
sin orgullo en las vitrinas imposibles
nadas que mueren y que renacen de ayer
Montreal tu me pierdes Montreal eso eres tú
en esas calles desnudas en los bloques de vidrio
esas imágenes y libros te cuentan historias
los mentirosos sin fondo de una callejuela adonde nadie va
más lejos eres todavía tú más adelante en el vacío
tu edificas pobre ciudad pobre infancia infinita
la memoria y los textos de forma irregular
de las avenidas nacientes imprimen sin razón
las otras dimensiones de las auroras y de los bullicios
el alba es blanca tu cielo naranja y tus ojos azules
yo reconozco tu aire tu manera de hablar
las mezclas de tu sueño nacido del lugar para durar
Montreal tu no sabes si tus bares están cerrados
ni si perseveras cuando la escarcha te nombra
si los aleros del hielo recuerdan poemas
la gran sainte-catherine street los neones cansados
........................................los estruendos
Montreal tu revelas tesoros que los marinos profanos
jamás sabrán decir la ilusión o la amplitud
o la ley bajo el yugo del hielo que nos engulle
pues qué decir de una ciudad que surge de ella misma
atravesando su leyenda iniciando sus relatos
al borde de un soplo frío en el abismo sin tregua
ciudad de soledad ¡OH! ciudad de mi única esperanza
Montreal de mi vida Montreal de mi alma
tus recuerdos me desgajan frente a los olvidos
tus terrores me fulminan tus faltas me seducen
Montreal anulada Montreal triturada desatada
qué red de tempestades te entregará tu visión
Montreal de mi tiempo visitando séquitos
y hablo de ti cuando la noche se escapa
y hablo de un poema escrito sobre tu paso
tu ibas ese día en una mañana sin fin
Si dar la respuesta al vacío "nial"
                                                                 
                                        *     *     * 

Claude Beausoleil nació en Montreal, Québec, en 1948. Es poeta, crítico literario, traductor y profesor de literatura; director de la revista Levres UrbainesEn 1980 recibió el premio Emile-Nelligan (Prix Emile-Nelligan) y en 1989 fue condecorado con la Orden Francófona de América (L'Ordre des francophones d'Amérique).


(traducción del poema del francés por Alfredo Lavergne, tomado de su ¨Pequeña Selección de poetas de Québec, Canadá)


lunes, 16 de junio de 2014

UN POEMA DE ROBERTO BOLAÑO



RESURRECCIÓN

La poesía entra en el sueño
como un buzo en el lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loach Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios. 

lunes, 9 de junio de 2014

Un poema de MIGUEL ÁNGEL ORTIZ REYES

El cuaderno de las resignaciones
(fragmento)

tal vez otro día me hubiera puesto a dormir
pero cada quien sabe cómo se olvida un suplicio

cada uno sabe como sobrellevar
la máscara que cae al suelo y se destroza

me ha dolido el cuerpo de pronto
como si toda la vejez del mundo se me juntara

no quise ver el cielo y sus funerales
no escuchar músicos con sus demonios dentro

me quedé esperando nada más
a ver si el tiempo se hundía por sí solo

lúgubre luz de las resignaciones
rendija de la pérdida y la salvación

no me dormí ni apague la lámpara
porque el mundo debe vivirse con todas sus piedras y abismos

hay un principio en el calabozo de la noche
pero lo hay también al quedarse quieto

los ojos están aquí y en todas partes     igual al péndulo
- ese agujero que se traga a la vida -

unos y otros
como los hombres

como las historias que cuentan al hombre
y que los hombres cuentan a sus descendientes

no me dormí ni apagué la lámpara
para decir que había vivido




MIGUEL ÁNGEL ORTIZ REYES (Durango, México, 1984)
Docente, poeta, crítico literario. Ha ganado importantes reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino” (2005) y el Premio Nacional de Poesía “Amado Nervo” (2008), entre otros.  

viernes, 7 de marzo de 2014

lunes, 17 de febrero de 2014

LOS BLUES TAOÍSTAS DEL HOSPITAL VALLE HEBRÓN*

(fragmento)

Crecí junto a jóvenes duros.
Duros y sensibles a los grandes espacios desolados.
Amaneceres de cristal en América, lejos. ¿Sabes
Lo que quiero decir? Esos amaneceres en hospitales, a vida o
  muerte,
En casuchas de adobe azotadas por el viento,
Cuando la muerte abrió la puerta de lata y asomó su sonrisa:
Una sonrisa de pobre
Que jamás –lo supimos de golpe- comprenderíamos.
Una sonrisa atroz en donde de alguna manera se resumían
Nuestros esfuerzos y nuestros desafíos tal inútiles.
Y vimos nuestras muertes reflejadas
En la sonrisa de aquella muerte
Que abrió la puerta de lata de la casucha de adobes
E intentó fundirse con nosotros.

ROBERTO BOLAÑO





*poema perteneciente al volumen The Unknown University, Roberto Bolaño, translated by Laura Healy, A NEW DIRECTIONS BOOKS, 2010

miércoles, 29 de enero de 2014

JOSÉ EMILIO PACHECO, HASTA LUEGO MAESTRO (México, 1939-2014), por Pérez Boitel




Uno de los vates más reconocido de la Literatura hispanoamericana, ha fallecido en su natal país. Confieso que en las diferentes temporadas que pasé en México siempre quise conocerle aunque sólo lograba adquirir nuevos libros que José Emilio Pacheco publicó en disímiles editoriales. Por lo que aunque no logré una comunicación directa con el autor de Ciudad de la memoria, su presencia siempre estará rondándome.  La muerte de un poeta siempre implica un acto de gran polémica, quizás porque la lectura que hagamos a posteriori nos resulte más hedónica desde esa extraña distancia. Tal vez porque realizando una relectura de sus libros encontremos nuevas claves en su universo creativo.

Lo cierto es que José Emilio Pacheco, ya no está entre nosotros con esa voz que fue capaz de agujerear el drama del hombre, como se afianza en un poemario tan peculiar como Miro la tierra, donde el creador se adentra en los enigmas del dolor humano causado por el terremoto de 1985 en la capital mexicana.
  
Autor de innumerables libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a diversos idiomas, obteniendo múltiples reconocimientos, entre ellos, el Premio Cervantes en el 2009; el Federico García Lorca, en el 2005; el Pablo Neruda en Chile, 2004; el Octavio Paz en el 2003; y el José Asunción Silva, en Colombia, 1996; para señalar algunos de sus lauros.

En Cuba leímos su poesía desde la Colección La honda de Casa de las Américas, con una muestra que tituló Fin de siglo y otros poemas, aunque algunos medios de divulgación de la isla nada han dicho de esta sensible pérdida de las letras de América, ocurrida el pasado domingo,  quiero retomar las palabras que como pórtico a esta edición el Presidente de la Casa, Roberto Fernández Retomar, escribiera: “Hay en el fondo de los mejores de estos poemas, un temblor humano que no debe desaparecer…”

Es precisamente ese temblor humano el que me conmina para decirle a José Emilio Pacheco: hasta luego Maestro. Para lo cual leo ese breve pero intenso poema suyo “Despedida” que no será ni puede ser el olvido, el adiós verdadero:  Fracasé.  Fue mi culpa. Lo reconozco. / Pero en manera alguna pido perdón o indulgencia:/ Eso me pasa por intentar lo imposible.


Luis Manuel Pérez Boitel
Poeta cubano
27 de enero y 2014

miércoles, 15 de enero de 2014

Fallece Juan Gelman, poeta y periodista argentino.

RTVE.es/EFE 15.01.2014 - 01:55h
El escritor argentino residente en México Juan Gelman de 83 años, ha fallecido este martes, según informaron fuentes oficiales y de la familia del autor.
Una fuente de la familia ha asegurado que Gelmam "murió tranquilo, en su casa, rodeado de su familia, de una enfermedad que se llama síndrome de mielodisplasia", una disfunción de la médula ósea.
El fallecimiento se produjo hacia las 16:30 hora local, 23:30 hora peninsular.
La misma fuente ha revelado que "no va a haber ningún acto oficial" y que el velatorio se celebrará este miércoles: "En estos momentos estamos esperando asuntos de trámite y mañana será el velatorio".
El fallecimiento de Gelman fue anunciado previamente por fuentes del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que anticiparon que más tarde se daría a conocer un comunicado oficial con detalles de su muerte.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en un comunicado oficial, dijo que el autor había estado hospitalizado antes de su fallecimiento. Conaculta ha dado a conocer que será velado a partir de las 9:00 hora local en una funeraria del centro de la capital.
Su carrera fue reconocida a través de algunos de los galardones literarios más prestigiosos como el Juan Rulfo, el Pablo Neruda o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005. Y alcanzó su máxima meta con el Premio Cervantes 2007, una merecida recompensa porque, según el propio jurado, "la poesía de Gelman enriquece las letras españolas".

Enamorado de la palabra

Nacido en Buenos Aires en 1930 e hijo de inmigrantes ucranianos, pasó toda su infancia rodeado de letras y libros. Tanto, que a los ocho años comenzó a escribir poemas de amor para conquistar a una niña y a los once publicó su primera poesía en la revista Rojo y Negro.
En 1955 fundó junto a otros escritores Pan Duro, un grupo literario formado por poetas de ideología comunista y bajo la influencia de César Vallejo.
El periodismo y la política son otras de sus facetas. Ha escrito en las revistas Panorama, La Opinión, Crisis y Noticia. En la revista Crítica trabajó con Eduardo Galeano, otro de los escritores más destacados de la literatura hispanoamericana.
En 1967 se integró en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la campaña internacional que realizó en 1975 para denunciar la violación de los derechos en Argentina por parte del Gobierno de Isabel Perón hizo que se viera obligado a exiliarse, perseguido por la Tripe A argentina. Vivió en Italia, Francia y finalmente en México
Pero el suceso que marcó su vida fue el secuestro en 1976 de dos de sus hijos y su nuera, que en esos momentos estaba embarazada de siete meses. El cadáver de su hijo fue encontrado en 1990. Gelman ha dedicado media vida a averiguar si su nuera seguía viva y si su nieto había dado a luz. No lo logró hasta el año 2000. Entonces supo que tenía una nieta, Andrea, que había sido criada en Paraguay por la familia de un policía. 

Comprometido con la poesía

Gelman no pudo volver a Argentina tras la vuelta de la democracia a Argentina por las causas judiciales que aún estaban abiertas contra él por haber pertenecido a una organización guerrillera. Lo logró en 1989, cuando fue indultado por Carlos Menem, pero él decidió continuar en México.
Los terribles acontecimientos de su vida marcaron su poesía, que evolucionó desde el juego y el lenguaje cotidiano de sus primeros libros, al dolor y el desgarro. En Carta a mi madre (1982) hizo un canto de dolor por la muerte y en Hechos y relaciones su hijo desaparecido es el protagonista. Otro de los protagonistas de esa época fue la desolación por amor.
Pero como destacó el jurado del Premio Cervantes,su dura historia personal del galardonado nunca le llevó a "abdicar de su compromiso prioritario con la poesía".