LA PARADA DE LOS MANGOS
blog personal de Ihosvany Hernández
viernes, 17 de mayo de 2013
Apuntes a propósito de cierto bojeo, por Lidia Meriño Hernández
Letralia 283 | Artículos y reportajes | Apuntes a propósito de cierto bojeo | Lidia Meriño Hernández
lunes, 13 de mayo de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Roberto Bolaño: El Último Maldito [Documental TVE]
Esta semana he descubierto esta documental realizado por Televisión Española y aquí decido compartirlo, esperando hayan otros como yo, interesados en la vida y obra de este autor lamentablemete fallecido a una edad temprana.
jueves, 7 de marzo de 2013
El ruido de las cosas al caer, una novela inolvidable (nominada al Independent Foreign Fiction Prize 2013)
El suspenso en una novela latinoamericana sobre el miedo, el amor, y el surgimiento de un negocio que ha sumido en desastres a toda una sociedad.
El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez (Bogotá,
1973), novela recientemente nominada al Independent Foreign Fiction
Prize 2013, cuenta del comienzo del negocio del narcotráfico en Colombia. El primero de los hipopótamos, un macho del color de las perlas negras y tonelada y media de peso, cayó muerto a mediados de 2009. Así comienza esta novela que atrapa desde su inicio. La fuga y muerte de este hipopótamo es el punto de partida que conduce al joven profesor Antonio Yammara a contar su propia historia y la de Ricardo Laverde.
La forma en que se va recreando la historia tiene un fuerte poder de convencimiento y una riqueza literaria que convierte a esta novela en una obra de mérito. Su galardón dado en el 2011: ¨Premio Alfaguara ¨, ayuda a que muchos lectores pongamos sus ojos sobre ella.
La forma en que se va recreando la historia tiene un fuerte poder de convencimiento y una riqueza literaria que convierte a esta novela en una obra de mérito. Su galardón dado en el 2011: ¨Premio Alfaguara ¨, ayuda a que muchos lectores pongamos sus ojos sobre ella.
Tan pronto Yammara conoce Ricardo Laverde en un billar comprende que en el pasado de su nuevo amigo hay un secreto, o tal vez más. Pero luego de varios encuentros amistosos y en los que Laverde intenta contar de su secreto, el hombre es asesinado. Entonces el profesor Yammara se obsesiona por descubrir el motivo de este asesinato. A partir de este instante su vida se torna compleja, su vida matrimonial se ve en peligro, pero su interés por librarse del peso que lo tortura, decide ausentarse de su casa por unos días, dejando a su esposa e hija, para conseguir su objetivo inmediata.
A la vez que conocemos de una historia de amor entre Ricardo Laverde y Elaine (Elena) Fritts, sabremos de cómo Yammara conoce a su esposa, y de su amor por ella.
En seis capítulos bien pensados, y armados que sutileza y precisión, esta historia se moverá entre los anos 60 y los 90 en Colombia.
A la vez que conocemos de una historia de amor entre Ricardo Laverde y Elaine (Elena) Fritts, sabremos de cómo Yammara conoce a su esposa, y de su amor por ella.
En seis capítulos bien pensados, y armados que sutileza y precisión, esta historia se moverá entre los anos 60 y los 90 en Colombia.
Pero advierto, hay que tener en cuenta que todo no
está dado en la lectura, por lo que se debe estar alerta a todo que ocurre, lo que se dice, se deja entrever. Porque esta es una novela con una intriga y un final destinado a dejarnos en suspenso. Del lector dependerá arrivar a una conlusión personal.
Me ha satisfecho y me ha agradado esta lectura por la fluidez y la belleza en un estilo narrativo, la forma de contar esta historia lleva el peso que la hacen merecer nuevos galardones. En resumen, es una novela inolvidable, y altamente recomendable. Una lectura conmovedora sobre el amor y el miedo.
I.Hernández
Montreal, 2013
Nota: El viernes 1 de marzo se anunció la lista de nominados al Independent Foreign Fiction Prize 2013. Dos novelas ganadoras del Premio Alfaguara la integran: El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez (Premio Alfaguara 2011), y El viajero del siglo, de Andrés Neuman (Premio Alfaguara 2009).
miércoles, 27 de febrero de 2013
Unas palabras sobre las recientes ediciones de Bojeo a la Isla Infinita
La
Editorial Betania (Madrid, España) publica la antología Bojeo a la Isla
Infinita, antología de seis poetas cubanos, con introducción y selección de
Arístides Vega Chapú.
La primera
edición digital Ebook puede ser solicitada a dicha editorial a través del
email ebetania@terra.es
(Editorial BETANIA. Madrid, 2013. ISBN:
978-84-8017-325-4)
Luego la
editorial de Miami Voces de Hoy realiza
una segunda edición de esta antología, contando con la ilustración de portada
de la destaca artista cubana Zaida del Río.
Para la introducción de Bojeo a la isla infinita, el propio
poeta cubano Arístides Vega ha escrito:
Poéticas disímiles, bajo cielos disímiles, en horarios disímiles, pero que guardan en común esa necesidad de reverenciar lo atípico de una poesía que tiene sus poderosas y verdaderas raíces en un sentimiento isleño. Dicho sentimiento desborda o acompaña cualquier otra experiencia que pueda atestiguar esta escritura. Aquí nos juntamos poetas de diversas generaciones y, por tanto, con experiencias e historias de vida muy distintas, así como con maneras muy personales de asumir el acto poético. Poetas que compartimos una vida común o por el contrario vivimos muy alejados unos de otros en esa distancia irreal, pero contundente, de residir en otras tierras: Cuba, Estados Unidos, Canadá, España. Sin embargo, hay en estas variadas demostraciones poéticas esa voluntad de reconocernos bajo un mismo signo insular (…)
Diverso es
el mundo de cada autor, pero aquí estamos aunados por una misma causa: la
poesía.
Desde este
mensaje breve, personal, va mi agradecimiento a quien juntó su esfuerzo y su
tiempo para lograr lo que fue un proyecto, y hoy es un hecho que enorgullece a
cada uno de nosotros, los poetas que aquí hablamos con una misma raíz, u
origen, aunque residamos en diversas partes del mundo.
El libro
esta a la venta en la página web de la editorial:
http://www.revistaliterariaentrelineas.blogspot.com/2013/02/bojeo-la-isla-infinita-ya-esta-la-venta.html
BOJEO A
LA ISLA INFINITA
(Antología de 6 poetas cubanos)Sergio García Zamora/ Ihosvany Hernández GonzálezSonia Díaz Corrales/ Juan Carlos Recio MartínezArístides Vega Chapú/ Félix Anesio.
jueves, 14 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Edelmis Anoceto Vega “Poesía es igual a las mejores experiencias, en las mejores palabras en el mejor orden”
Edelmis Anoceto Vega (Santa Clara, Villa Clara, 1968), poeta
cubano, ganador de varios premios de poesía y décima, llama la atención
por la forma en que concibe la poesía. Cantos del bajo delta (1998), Mortgana (2002), La cólera de Aquiles (2005) y Desertor del cielo
(2007) son algunas de sus obras publicadas. De su poesía se dice que
“se caracteriza por la alternancia de las estrofas clásicas (soneto y
décima) y el verso libre (...). Así como son frecuentes en sus poemas
los cuestionamientos existenciales del hombre...”. Por razones como
estas su obra merece nuestra atención. De ahí mi interés por esta
entrevista.
Desde tu criterio, ¿cuál sería tu sinónimo de poesía?
Es una pregunta que se ha hecho a muchos poetas, y comúnmente éstos responden con alguna frase poética. Al respecto es célebre la disquisición de Octavio Paz al inicio de su ensayo “Poesía y poema”. Pero si lo que buscamos es un sinónimo entonces el campo de definición se reduciría a una palabra, lo que lo haría mucho más difícil, por lo que sería mejor aquí eludir ese sondeo. Lo primero a tener en cuenta es que eso que llamamos poesía es en sí algo que tiene como esencia precisamente su condición de indefinible, de misterio que nunca llega a revelarse, sino a anunciarse. Mejor decir como Lezama: “Ah, que tú escapes”.
Sabemos que la poesía no es únicamente la expresión de la belleza por medio de las palabras; no es el poema, éste es una manera más que tiene la poesía de manifestarse, como lo puede ser el cuadro o la pieza musical. La obra artística, sea cual fuere su género, se diferencia del resto de las obras humanas necesariamente por su componente poético.
Cuando en el hombre se da una manera peculiar y “otra” de percibir el mundo, la humanidad y la vida, suceso que produce en su espíritu una especie de movimiento, de sacudida, extrañamiento, sobrecogimiento, y además ese hombre es capaz de comunicarlo, estamos en presencia de la poesía. Este es un proceso único e irrepetible en cada individuo. Por eso se dice por ejemplo que la poesía es conocimiento, pero un conocimiento del ser interior, un descubrirse en esa forma peculiar, individual y enriquecedora sobremanera. Se revela un modo de ser en —y relacionarse con— el mundo, que es diferente en cada individuo. Ese conocimiento del “yo” produce una suerte de liberación comparable sólo con la experimentada por el místico al entrar en contacto con la divinidad. Es un proceso en el que se llega a la plenitud a través de la percepción creativa. No estamos hablando de mera percepción o mera creación, sino de un proceso extraordinario que implica ambas cosas.
Según Coleridge, poesía es igual a las mejores palabras en el mejor orden. Y yo agregaría —con permiso—: poesía es igual a las mejores experiencias, en las mejores palabras en el mejor orden.
...¿Y el de literatura?
Asumo que hablamos de lo que conocemos como literatura artística y que comprende categorías como ficción, lenguaje imaginativo, tratamiento especial de la lengua, subversión del discurso ordinario, Les Belles Lettres, etcétera.
Los juicios de valor acerca de la literatura y el arte en general varían según las necesidades epocales, y en ese sentido podemos decir que la literatura es una convención. Por supuesto, las instituciones educacionales y culturales históricamente han emitido criterios de valor jerarquizantes que tienen en su trasfondo ideologías, iglesias, políticas...
También las personas llaman literatura a aquellos escritos que hoy les parecen de valor y que les resultan gratos. Así han desfilado por esa categoría tanto las tiras cómicas, los guiones cinematográficos o El origen de las especies, de Darwin. Las crónicas de revistas sensacionalistas, por ejemplo, cada vez incorporan más elementos de ficción y técnicas narrativas, y los mensajes publicitarios acuden a recursos del lenguaje poético, sin embargo no son considerados literatura.
Para decirlo medio en broma, la literatura es todo aquello que constituye campo de estudio de la teoría literaria, disciplina mucho más exacta, y por lo tanto más definible, que su objeto.
Eres editor, traductor literario... pero sobre todo eres un poeta. ¿Qué hallas en la poesía como género literario que la has asumido con rigor?
A mi entender, en la práctica requieren mayor rigor las labores de edición y de traducción que la de la creación poética. Esta última es más libre en tanto es mucho más individual, es lo que mencionaba antes de indagación en el “yo”. En la edición y la traducción estoy sujeto a un texto ajeno que ya establece una especie de poder, es como una jurisdicción que no se puede violar, o se puede violar sólo hasta cierto punto. También están las exigencias extracreacionales: debes entregar el texto traducido o editado a la editorial y esto supone una disciplina.
La creación poética sólo demanda rigor en el orden de la convicción, la consagración, la sinceridad, la vocación, la ética. Muchos presumen que escribir poesía es un acto sencillo, un hobby, como un entretenimiento, algo que podemos hacer con la mano izquierda, en los ratos libres. Eso puede ser, pero creo que entonces no estaríamos hablando de un verdadero poeta. Para el poeta de rigor —creo que esto ya lo escribí—, la poesía es una cuestión de vida o muerte. Se trata del centro de la existencia. Y casi siempre es un proceso agónico, desgarrante; lo es porque el poeta no debe demostrar su condición sino a sí mismo. Una cosa es ser poeta y otra “la vida literaria”, o sea la socialización.
¿No tienes pensado escribir narrativa?
Tengo una novela terminada y dos cuentos para niños. Pero no tengo apuro en que vean la luz. El hecho de haber escrito esas obras ha sido muy gratificante, eso es lo más importante. El escritor tiene que tener mucha seguridad en sí mismo, y sobre todo estar satisfecho con su labor sin que nadie venga a decirle que ha escrito una gran obra, puesto que el escritor, el literato verdadero, ya conoce las grandes obras de la literatura, o su gran mayoría, y podrá valorar, sin pretensiones y con sinceridad, la suya propia.
Por otro lado yo asumo mi escritura toda como creación poética —con las especificidades escriturales que demanda cada género, por supuesto—, porque, como dije, la poesía es esencia en toda obra artística. De hecho estas obras narrativas tienen como centro y fondo la poesía, de manera implícita.
Hasta la fecha has publicado varios libros de poesía, como por ejemplo, Cantos del bajo delta (1998), Mortgana (2002) y Desertor del cielo (2007), entre otros... De tus obras publicadas, ¿tienes preferencia por alguna...?
No podría preferir uno entre los libros que he publicado, cada uno tiene una significación especial, no comparo uno con otro. Siento cierto apego por los dos decimarios: La cólera de Aquiles y El sueño eterno, por estar escritos en esa estrofa que tanto quiero y respeto, y por comunicar cosas y estados que no comunican mis libros en verso libre, estados cercanos al dolor, sobre todo. Creo que de todos mis libros prefiero los que están inéditos, Agujero negro, por ejemplo, uno que está a punto de salir por la Editorial Oriente, y otro decimario: Cansado de soñar todo, que cierra el ciclo de los dos anteriores.
Los libros son como las etapas de la vida, no tiene mucho sentido preferir una sobre otra, porque en la práctica ninguna se puede repetir.
¿Qué necesitarías para escribir? ¿Tienes algún método, algún sitio preferido que te ayuda a escribir?
Soledad. Quiero decir, en el momento y en el lugar donde escribo necesito estar solo, que siempre es en mi estudio-dormitorio, generalmente en las mañanas. Cuando estoy en algún proyecto de libro escribo desde el amanecer hasta la media mañana, y cuando es un texto ocasional, un artículo, por ejemplo, lo hago en cualquier momento. Escribo con mucha dificultad, y no me gusta hacer bocetos, ni tampoco dejar una idea u oración a medias. Reviso constantemente lo que estoy escribiendo. Como todos los días debo caminar mucho, tengo tiempo para pensar, eso me ayuda sobremanera.
¿Quién es Edelmis Anoceto Vega? ¿Podrías dejarnos ver al poeta bien adentro?
Edelmis Anoceto Vega es un hijo de torcedores de tabaco, santaclareño el padre y manicaragüense la madre; ¿sorprende a alguien que se haya convertido en escritor? ¿Acaso no es lo más natural? Si Edelmis Anoceto Vega fuera sólo un licenciado en lengua y literatura inglesas seguramente estaría en una universidad o, como muchos de sus condiscípulos, trabajando en el turismo, o enseñando inglés; no sería alguien en que se conjugan la cultura del rock, el dominio de una lengua extranjera, la simpatía por los poetas ingleses románticos y victorianos, un poco de vida bohemia, bastante de escepticismo; no sería alguien que ha aprendido a amar y a valorar lo tradicional cubano, lo guajiro que encarna su familia materna, la décima... y sobre todo no sería alguien que ha aprendido a trabajar sin descanso, a emprender siempre un nuevo proyecto.
¿Autores preferidos? ¿Alguno ha influenciado de alguna manera en tu obra?
Son muchos, y todas las lecturas nos van formando una noción acerca de lo que es la literatura, los géneros, sus fronteras y relaciones, nociones y concepciones. Lo más importante es descubrir uno mismo qué es la literatura, y ésta está en el principio: los textos bíblicos, Homero, Dante, Shakespeare, los románticos ingleses, el Siglo de Oro español, los simbolistas franceses —esto no es una receta—, después toda lectura aporta, enriquece, complementa, pero en el principio está la verdad. Eso fue lo que nos enseñó T. S. Eliot al considerar los ismos de la literatura inglesa como una desviación e ir directamente a la tradición poética europea para dialogar con ella. Nos dijo simplemente que hay que subvertir la tradición para que luego ésta te acoja. Los clásicos no son algo que un literato pueda obviar. No tiene sentido hacerlo.
Si la poesía (casi) ha sido relegada para darle paso a la novela, ¿persistirías en hacer poesía?
¿De qué poesía y de qué novela estamos hablando, de qué contexto? No creo que la poesía (como género) haya sido relegada para dar paso a la novela (como género), ni siquiera (casi). Eso sucede sólo en el campo del mercado editorial; sólo en ese terreno un género puede relegar a otro. Todos los años se celebran festivales de poesía como el de Medellín, se realizan compilaciones importantes como el anuario The Best American Poetry, se otorgan premios relevantes a poetas, sin que ello disminuya o minimice otro género.
Pongamos un ejemplo: ya en el período isabelino Inglaterra fue llamada por el auge de su expresión poética A nest of singing birds, y en los dos siglos subsiguientes no fue menos, sin embargo en el XIX, dadas las crecientes exigencias editoriales, la poesía fue “relegada” a material de relleno en las revistas, a tal punto de que casi ningún poeta —excepto los dos grandes: Tennyson y Browning— emprendiera una obra poética extensa. El poeta no se ocupa de esas cosas, el poeta persiste siempre en hacer poesía.
(Entrevista publica en OtroLunes, y Letralia)
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