miércoles, 29 de enero de 2014

JOSÉ EMILIO PACHECO, HASTA LUEGO MAESTRO (México, 1939-2014), por Pérez Boitel




Uno de los vates más reconocido de la Literatura hispanoamericana, ha fallecido en su natal país. Confieso que en las diferentes temporadas que pasé en México siempre quise conocerle aunque sólo lograba adquirir nuevos libros que José Emilio Pacheco publicó en disímiles editoriales. Por lo que aunque no logré una comunicación directa con el autor de Ciudad de la memoria, su presencia siempre estará rondándome.  La muerte de un poeta siempre implica un acto de gran polémica, quizás porque la lectura que hagamos a posteriori nos resulte más hedónica desde esa extraña distancia. Tal vez porque realizando una relectura de sus libros encontremos nuevas claves en su universo creativo.

Lo cierto es que José Emilio Pacheco, ya no está entre nosotros con esa voz que fue capaz de agujerear el drama del hombre, como se afianza en un poemario tan peculiar como Miro la tierra, donde el creador se adentra en los enigmas del dolor humano causado por el terremoto de 1985 en la capital mexicana.
  
Autor de innumerables libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a diversos idiomas, obteniendo múltiples reconocimientos, entre ellos, el Premio Cervantes en el 2009; el Federico García Lorca, en el 2005; el Pablo Neruda en Chile, 2004; el Octavio Paz en el 2003; y el José Asunción Silva, en Colombia, 1996; para señalar algunos de sus lauros.

En Cuba leímos su poesía desde la Colección La honda de Casa de las Américas, con una muestra que tituló Fin de siglo y otros poemas, aunque algunos medios de divulgación de la isla nada han dicho de esta sensible pérdida de las letras de América, ocurrida el pasado domingo,  quiero retomar las palabras que como pórtico a esta edición el Presidente de la Casa, Roberto Fernández Retomar, escribiera: “Hay en el fondo de los mejores de estos poemas, un temblor humano que no debe desaparecer…”

Es precisamente ese temblor humano el que me conmina para decirle a José Emilio Pacheco: hasta luego Maestro. Para lo cual leo ese breve pero intenso poema suyo “Despedida” que no será ni puede ser el olvido, el adiós verdadero:  Fracasé.  Fue mi culpa. Lo reconozco. / Pero en manera alguna pido perdón o indulgencia:/ Eso me pasa por intentar lo imposible.


Luis Manuel Pérez Boitel
Poeta cubano
27 de enero y 2014

miércoles, 15 de enero de 2014

Fallece Juan Gelman, poeta y periodista argentino.

RTVE.es/EFE 15.01.2014 - 01:55h
El escritor argentino residente en México Juan Gelman de 83 años, ha fallecido este martes, según informaron fuentes oficiales y de la familia del autor.
Una fuente de la familia ha asegurado que Gelmam "murió tranquilo, en su casa, rodeado de su familia, de una enfermedad que se llama síndrome de mielodisplasia", una disfunción de la médula ósea.
El fallecimiento se produjo hacia las 16:30 hora local, 23:30 hora peninsular.
La misma fuente ha revelado que "no va a haber ningún acto oficial" y que el velatorio se celebrará este miércoles: "En estos momentos estamos esperando asuntos de trámite y mañana será el velatorio".
El fallecimiento de Gelman fue anunciado previamente por fuentes del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que anticiparon que más tarde se daría a conocer un comunicado oficial con detalles de su muerte.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en un comunicado oficial, dijo que el autor había estado hospitalizado antes de su fallecimiento. Conaculta ha dado a conocer que será velado a partir de las 9:00 hora local en una funeraria del centro de la capital.
Su carrera fue reconocida a través de algunos de los galardones literarios más prestigiosos como el Juan Rulfo, el Pablo Neruda o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005. Y alcanzó su máxima meta con el Premio Cervantes 2007, una merecida recompensa porque, según el propio jurado, "la poesía de Gelman enriquece las letras españolas".

Enamorado de la palabra

Nacido en Buenos Aires en 1930 e hijo de inmigrantes ucranianos, pasó toda su infancia rodeado de letras y libros. Tanto, que a los ocho años comenzó a escribir poemas de amor para conquistar a una niña y a los once publicó su primera poesía en la revista Rojo y Negro.
En 1955 fundó junto a otros escritores Pan Duro, un grupo literario formado por poetas de ideología comunista y bajo la influencia de César Vallejo.
El periodismo y la política son otras de sus facetas. Ha escrito en las revistas Panorama, La Opinión, Crisis y Noticia. En la revista Crítica trabajó con Eduardo Galeano, otro de los escritores más destacados de la literatura hispanoamericana.
En 1967 se integró en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la campaña internacional que realizó en 1975 para denunciar la violación de los derechos en Argentina por parte del Gobierno de Isabel Perón hizo que se viera obligado a exiliarse, perseguido por la Tripe A argentina. Vivió en Italia, Francia y finalmente en México
Pero el suceso que marcó su vida fue el secuestro en 1976 de dos de sus hijos y su nuera, que en esos momentos estaba embarazada de siete meses. El cadáver de su hijo fue encontrado en 1990. Gelman ha dedicado media vida a averiguar si su nuera seguía viva y si su nieto había dado a luz. No lo logró hasta el año 2000. Entonces supo que tenía una nieta, Andrea, que había sido criada en Paraguay por la familia de un policía. 

Comprometido con la poesía

Gelman no pudo volver a Argentina tras la vuelta de la democracia a Argentina por las causas judiciales que aún estaban abiertas contra él por haber pertenecido a una organización guerrillera. Lo logró en 1989, cuando fue indultado por Carlos Menem, pero él decidió continuar en México.
Los terribles acontecimientos de su vida marcaron su poesía, que evolucionó desde el juego y el lenguaje cotidiano de sus primeros libros, al dolor y el desgarro. En Carta a mi madre (1982) hizo un canto de dolor por la muerte y en Hechos y relaciones su hijo desaparecido es el protagonista. Otro de los protagonistas de esa época fue la desolación por amor.
Pero como destacó el jurado del Premio Cervantes,su dura historia personal del galardonado nunca le llevó a "abdicar de su compromiso prioritario con la poesía".